23 febrero 2012

Variación del tema de las presentaciones en sociedad

Nunca había sido un ejemplo de la sociabilidad y la empatía a flor de piel, pero con el paso del tiempo se dio cuenta de simples hechos que facilitaban de sobremanera el asunto:

1) A las personas en estas situaciones sociales y más aún cuando se está dialogando con la persona que resulta ser el centro de una celebración– les gusta ser escuchadas, nunca escuchar; por lo tanto, el papel del receptor debe remitirse a afirmaciones y ejemplos propios que sirvan de respaldo a lo que ha expresado el emisor.

2) El alcohol, en dosis moderadas, es siempre una ayuda.

3) Deben existir una materia que sea bien dominada por el ente que se sumerje en los océanos de las presentaciones en sociedad, esto es, un tema que posea una esencia hilarante. Se recomiendan, anécdotas de estados alterados de la conciencia, datos anecdóticos de sexo (recomendables cuando haya presencia de hálito alcohólico en los comensales, no se recomienda para almuerzos familiares o bautizos) chistes respecto a la figura de Miguel Juan Sebastián Piñera Echenique, análisis de creencias esotéricas, información respecto al origen y esencia de alguna bebida alcohólica; entre otros.

4) Debe existir una tendencia por parte del receptor, a no corregir ni ofrecer ningún tipo de debate; puesto que el contexto siempre llevará a definir al receptor que inicia este tipo de situaciones como la persona que está haciendo algo que no corresponde.

5) Nunca, pero nunca; rechazar alguna bebida alcohólica, a menos que: a) Ya tenga una. b) El grupo en el que se encuentre sea de confianza o de número reducido. c) Se esté manejando un vehículo motorizado, en los últimos tiempos esta es una fabulosa excusa.

6) En general, mantener una actitud comprensiva, diligente, y, por que no decirlo, empática: no es tan difícil.